Hay tiempo de
llorar
Y de caer muy
hondo
De sangrar
interiormente
Y volver a
brillar
Hay tiempo, para
sentirnos divos
Y otros para
vernos humildes
Hay tiempo para
hacer daño
Hay tiempo para
arrepentirse y hacerlo bien…
Hay tiempo para
esperar y desesperarse
Hay paz para
todos y desesperación, para quien, guste…
Hay amor, para
quien lo tome…
Y rencor, para
quien lo quite…
Pero el perdón…
lo puede todo…
Por eso… perdónate…
Si el ego te
ganó, si la ignorancia te vendó los ojos…
Escapa….
Sonríe… no te quejes
de la vida…
Que la vida no
está en la ciudad, en el trabajo
O en un
rendimiento académico…
Está en tu
corazón…
Tu principal
preocupación…
No debe ser tu
trabajo, el dinero o la intelectualidad….
Tu objetivo es
mejorar como persona…
Los honores se empolvan,
los magísteres brillan como la escarcha
Luego ese brillo,
ya no impacta….
Si quieres que tu
hijo, sea el primer puesto
En una carrera
alocada y desorientada…
Hacia la ¨intelectualidad,
memorista y vacía¨¨
En una sociedad,
donde el amor, la empatía y el respeto
Se han
desvanecido… no hay nada, no queda nada…
Ensalzar a
alguien con miles de medallas de oro, plata, bronce
No lo vale, si no
sabes compartir… si no, sabes amar, adorar, besar…
No eres un
triunfador, si necesitas demostrar tus medallas o contar tus victorias
Para sentirte
como tal… el triunfador no habla de su triunfo porque, se sobre entiende…
No eres
triunfador si discriminas, si tu intelecto sirve para mofarse de quienes, al
menos, saben más, de cómo respetar y valorar a la gente… si al menos… amas tu
vida, no presumas, porque, tu nombre será muestra de disgusto y de gestos
desagradables….
Sé, tú mismo, te
puede costar 27 años, de prisión y de aislamiento… como lo hizo…. El gran
Mandela, pero al menos, lo hizo… nada le costaba recostarse sobre su sofá y ver
el apartheid por televisión…. Y aceptar
rendirse… él siempre fue libre…
